lunes, 28 de abril de 2014

HÉLÈNE LANGEVIN-JOLIOT, una mujer científica


Hélène Langevin-Joliot tiene 86 años y se ha dedicado toda su vida a la ciencia. Como su madre. Como su abuela. Viene de una estirpe de mujeres estudiosas, valientes y científicas contra todo pronóstico.Su abuela fue la gran Marie Curie. El pasado 26 de abril le hicieron una entrevista en la que deja muy claro su opinión sobre su vida como científica. Te invitamos a leerla.
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¿Por qué eligió dedicarse a la investigación? “La respuesta sería por qué no”, suelta sin más, con una sonrisa burlona. “Era buena en física y matemáticas. Y con la familia que tenía, era lo lógico”. Después de una pausa, matiza: “Mis padres nunca me presionaron para que me dedicara a esto”. Con los años, se convirtió en directora del Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia, de importancia similar al CSIC en España, y en profesora de Física Nuclear en la Universidad de París. A pesar de sus logros, afirma con contundencia que “si tuviera que elegir otra vez, no sería científica”. “Es un mundo muy competitivo y resulta más duro para las mujeres. Todavía queda mucho por hacer. La igualdad llegará cuando en las academias se elija a científicas de nivel medio, igual que ahora hay muchos hombres que no son especialmente brillantes”.
Mi madre decía que las experiencias que la hicieron más feliz no fueron las profesionales"
Marie Curie e Irène Joliot-Curie nunca fueron admitidas en la Academia de Ciencias de Francia. Al contrario que Frédéric Joliot, padre de Hélène. “Hubo una campaña durísima contra mi abuela porque era mujer y polaca. A ella le afectó mucho y no volvió a presentarse. El caso de mi madre fue distinto. Se postuló hasta tres veces. Y no porque le hiciera especial ilusión, sino para defender sus derechos. Creía firmemente que la mujer tenía las mismas capacidades que los hombres para dedicarse a la investigación y debía ser igualmente reconocida. Por eso aceptó también el puesto de secretaria de Estado incluso antes de que se aprobara el voto femenino”, relata orgullosa. “Pero solo duró tres meses porque el cargo no iba con su personalidad. Tenía muy poca paciencia. Cuando se aburría en las reuniones, se iba sin dar más explicación”, ríe. “Mis padres eran tan diferentes como mis abuelos. Marie era organizada y trabajadora, como mi padre. Y Pierre era un soñador, como mi madre. Ella tenía las ideas muy claras, pero no pretendía convencer a nadie. Decía esto es así, y punto. No se podía discutir con ella”. Las risas continúan. ¿Y usted con quién se identifica más? “Con Marie”, afirma sin dudarlo. Y luego añade modesta: “Salvando las distancias, claro”.

Viaja por el mundo para hablar, sobre todo, de su familia. Y en esta ocasión ha participado en un acto organizado por el CSIC y Rocaviva Eventos con ocasión de la exposición sobre Marie Curie en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid. “Mi madre me enseñó que no hace falta ser un genio para dedicarse a la ciencia. Lo importante es ser feliz con la investigación y si de paso puedes mejorar un poquito el mundo con tu trabajo, todavía mejor”.
El País, 26 de abril de 2014
De la web de la cadena Ser
A partir de la lectura de un fragmento de su entrevista, reflexionad y debatid sobre la siguiente cuestión que plantea:  "La igualdad llegará cuando en las academias se elija a científicas de nivel medio, igual que ahora hay muchos hombres que no son especialmente brillantes”.

miércoles, 23 de abril de 2014

Josefina Carabias, una pionera del periodismo

A lo largo del siglo XX, fueron apareciendo mujeres que a pesar  de un contexto histórico que no las favorecía como personas autónomas y libres lucharon por tener un porvenir diferente que aquel que por su condición de mujeres este sistema socio-económico  les tenía reservado. Un ejemplo para el periodismo fue Josefina Carabias.
En el siguiente enlace podrás comprobar la importancia de esta mujer para abrir camino en el periodismo a otras mujeres;/Imprescindibles
En una entrevista concedida al diario Madrid en 1971 decía lo siguiente:
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–Antes ha afirmado que “en las profesiones donde el público tuviera que elegirentre una mujer y un hombre, la mujer perdería”. ¿Por qué lo cree? ¿Y era sólo entonces o también lo piensa actualmente?
–Bueno, lo creo, en principio, porque el prejuicio intelectual contra la mujer es unhecho evidente, que cada vez existe menos, pero aún existe. Segundo, porque al elegir en una profesión donde por dos mujeres hay doscientos hombres, el campo de elección se inclina a ellos irremisiblemente. Por otra parte, ya te he dicho que entonces
quizá se fiasen del despacho de abogado de una mujer mayor, pero de una chicajoven, y mona, era dificilísimo. ¡Si muchos no creían que yo escribiese los artículos…!
(…)
–¿Esas dificultades no tuvo que vencerlas en periodismo? –Usted es testigo de primera fila de la incorporación de la mujer española a la vida del país. ¿Cómo ve las conquistas de los últimos cuarenta años?

–Sí, ha cambiado la mujer española, sí, pero no tanto como yo me imaginaba hace cuarenta años. Entonces nos parecía que en cinco años estaba todo arreglado, y la verdad es que se sigue hablando en los mismos términos,
y de la misma forma, de lo mismo. Esa es la mejor prueba de que los problemas siguen en pie. A mí todo esto me da pereza, y tedio, y mala espina.¡Tantos años hablando de lo mismo! Y si me apuras, casi te voy a decir
que aquella “élite” de mujeres realmente importantes que había entonces no sé si las habrá ahora… En este asunto, como en tantas otras cosas, la guerra fue un paso atrás. Como en el “confort”, como en la alimentación… De
todas formas, lo que sí es cierto y óptimo es que ya no es una minoría de mujeres las que se afanan por aprender y hacer algo, sino un síntoma general.asta las que no hacen nada miran con simpatía a las que sí lo hacen.
Esto a mí me parece fundamental.

¿Aunque los avances sean lentos?
–Mira, a mí me parece que lo que pasa con el feminismo –por llamarlo de alguna forma– es que son problemas de países subdesarrollados. La mujer es un pueblo subdesarrollado, y no por culpa de ellas, claro, como tampoco es culpa de esos pueblos. Pero ésa es la realidad, y la única salida es la ilustración, la cultura, el
ponerse a la altura del hombre que está al lado y hacer que desaparezca de una vez esa frase masculina del “tú, cállate, que de esto no entiendes” que dicen a su mujer hasta los hombre más brutos. Mientras la mujer no se ilustre, por más medidas que se tomen, por más leyes que se dicten, no hay nada que hacer.

–Con respecto a la mujer francesa o americana, que usted conoce bien, ¿cree que la española aún sigue siendo “diferente”?

–Sí, sí, se diferencia, incluso ahora. Y mucho todavía. Esa frase que te he dicho, y que a mí me horroriza del “tú, cállate”, en Francia resulta inconcebible.Aunque la mujer no trabaje, aunque no estudie, merece un respeto mental en el que no caben frases como ésa. Esto no quiere decir que la intelectual francesa
o la americana lo tengan todo resuelto. En el Palacio de Justicia francés las mujeres abundan, pero casi siempre trabajan en despachos de abogados. Y en Estados Unidos, la discriminación es un hecho cierto e innegable. ¿Sabes que,por ejemplo, no hace muchos años, las mujeres periodistas no podían pertenecer  al Club de Prensa de los hombres? Ellas tenían su propio Club, pero era de tipo social, para “partys” y festejos. Allí no había teletipos ni máquinas de escribir.Eso estaba reservado al de los hombres, y las conferencias de Prensa, las reuniones importantes… Creo que ahora eso se ha arreglado, pero aún existía cuando yo viví allí. Con todo, en la gran masa de mujeres, en la mayoría, las diferencias en relación con la española sí se advierten.

LA MUJER EN AMÉRICA

–No obstante, parece que el problema no se ha solucionado en ningún sitio…
–No, resuelto del todo, en ninguno, pero a niveles más altos. Ya te digo que en América se dio un giro hacia atrás fatal, en veinte años se retrocedió muchísimo. Por eso, esas disparatadas feministas de ahora, que nos hacen reír, en el fondo tienen bastante razón. Los movimientos feministas americanos actuales son un disparate, pero motivo no les falta. De lo que se trata, de lo que se ha tratado allí desde hace años,es de pagar al hombre para que la mujer lo gaste. Y aquí entramos en el capítulo de la sociedad de consumo, que tiene mucho que ver con todo esto. Mucho que ver.
–Como por ejemplo…
–Se pretende pagar bien al hombre para que la mujer consuma y consuma cosas que no necesita. Los investigadores de mercado americanos, que son auténticos genios, han descubierto que la mujer intelectual es mala compradora,no es sensible a la propaganda, compra según su criterio y no se deja engañar fácilmente. Entonces se trata de cepillar a la mujer, dar un cierto brillo, pero no ilustrarla. Prestarla una sensación de libertad con el lujo, la belleza, el “confort”,el vestido, pero dejándose guiar ciegamente por la publicidad. Desarrollo aparente, pero no ilustración, en una palabra. Y quizá el aparente afán de la mujer por ser persona se estrelle con todo eso. Parece que las revistas ilustradas no venden productos tan bien como las otras… Las mujeres que se aburren se divierten comprando.
–Josefina Carabias es ama de casa, madre de familia y ha trabajado siempre.¿Nunca la tentó, ni de recién casada, la idea de dedicarse únicamente al hogar?
–Pero, hija, si yo me casé en el año 36, y con el barullo que había entonces nadie se planteaba el papel de cómoda madre de familia. A nadie se le pasaba por la cabeza.Se vivía al día, al minuto, y no era momento para ejercer de tranquila ama de casa. Todos nos preparábamos para algo, todo estaba en el aire…
  Fragmentos de una entrevista publicada por el diario Madrid en 17 de abril de 1971 Judy Bustamante



Imagino que has leído atentamente sus palabras, ¿ qué te sorprende de lo que dice acerca de la mujer de su época? ¿ Hemos avanzado mucho? ¿ En qué te parece que ha cambiado la situación de la mujer de hoy?
Para saber más:Josefina Carabias